¿Qué les queda a los jóvenes?

Por María Augusta Iturralde

En estos tiempos hemos pasado por muchas pruebas en las que nuestro país ha evidenciado sin filtros ese grave problema de desigualdad del que sufre hace siglos y que sostiene por miedo a cambiar, como ese enfermo crónico que mantiene sus viejos hábitos bajo la justificación de que «de algo he de morir».

Lo vemos con mucha frustración, con desesperanza y buscamos a otros que comparten la misma sensación dolorosa, pero tienen el deseo y la energía para crear algo nuevo, algo que transforme ese desánimo en algún nuevo proyecto, una idea innovadora, una acción poderosa para combatir la corrupción; un mensaje potente para promover el consumo responsable; algún proyecto que implique a las familias en una nueva forma de relacionarse y cambiar por completo esa realidad que nos agota. Siempre estamos en eso, hace años. Pensando y sintiendo («pensación» le decimos) junto a nuestros aliados cercanos, pensaciones compartidas que se van convirtiendo en experiencias para compartir.

Creemos que la educación es la forma de cambiar el mundo y que necesita ser transformada también. Creemos que la confianza es un valor que no podemos darnos el lujo de perder. Creemos que no podemos permitirnos morir de desigualdad.

En estas «pensaciones«, hemos dedicado mucho tiempo y energía a pensar en los jóvenes. Nos preguntamos (como Benedetti) ¿Qué les queda a los jóvenes? y sentimos que si hay alguien que tiene la energía para transformar son ellos. Si hay algo que es urgente, es impulsar de todas las formas posibles esa capacidad de crear, compartir los saberes que ya tenemos y facilitar que nuevas ideas se pongan en marcha, que nuevas voces se escuchen, que sean las personas jóvenes, que tendrán a su cargo ese enfermo crónico pronto, que tengan la posibilidad de opinar, de actuar y de construirse un espacio mejor para vivir.

Llamamos a esa pensación  #JovenUrgente y nos enfocamos en ella porque el futuro se hace ahora en el presente y ese presente es joven y sabe muy bien lo que quiere.

¿Qué les queda a los jóvenes?
Mario Benedetti
¿Qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de paciencia y asco?
¿Sólo grafitti? ¿rock? ¿escepticismo?
También les queda no decir amén,
no dejar que les maten el amor,
recuperar el habla y la utopía,
ser jóvenes sin prisa y con memoria,
situarse en una historia que es la suya,
no convertirse en viejos prematuros.
¿Qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de rutina y ruina?
¿Cocaína? ¿cerveza? ¿barras bravas?
Les queda respirar, abrir los ojos,
descubrir las raíces del horror,
inventar paz, así sea a ponchazos,
entenderse con la naturaleza
y con la lluvia y los relámpagos,
y con el sentimiento y con la muerte,
esa loca de atar y desatar.
¿Qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de consumo y humo?
¿Vértigo? ¿asaltos? ¿discotecas?
También les queda discutir con Dios,
tanto si existe como si no existe,
tender manos que ayudan, abrir puertas
entre el corazón propio y el ajeno.
Sobre todo les queda hacer futuro
a pesar de los ruines del pasado
y los sabios granujas del presente.
Por: Komité

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